2018, Año electoral y Censo para Colombia.

El pasado 11 de marzo se celebraron las elecciones legislativas en Colombia, y más dicientes que los resultados en sí mismos, fueron el abre bocas para las elecciones presidenciales de Mayo y Junio.

El resultado fue un Congreso y Senado variado, repartido, y con cierta regeneración. No voy a repetir los análisis refritos de los medios. Simplemente quedo contento con el buen desempeño de la bancada Verde, en cabeza de Antanas Mockus, y la expectativa de ver al Profesor Mockus dando cátedra a Los Honorables de la Patria.

Un aspecto interesante de estas elecciones, es como la polarización política de Colombia ha dado un buen impulso al registro y participación activa de los Colombianos en el exterior. Todos los consulados reportan importantes aumentos de hasta un 400% en el número de Colombianos que inscriben su cédula y quedan habilitados para votar. Según este registro existen 720.000 Colombianos radicados en el exterior que votaron estás últimas elecciones. Aún así, la abstención sigue siendo del 50%, y según números de la registraduría la diáspora Colombiana es de al menos 1,250,000.

Lo cual me lleva a tocar el punto del Censo 2018 en Colombia, y el primer intento del DANE de hacerlo de forma electrónica. Es un modelo híbrido donde se invita a la gente con acceso a internet a pre-llenar un formulario y luego la información del formulario es verificada por un funcionario.

Aparte de ciertas malas implementaciones, cómo certificados SSL no comprados correctamente que el navegador señala como posibles violaciones de seguridad, y una plantilla del sitio web que está diseñada más para un dispositivo móvil que para un computador de escritorio.

Un censo que toma 25 minutos para llenar, y luego hay que guardar un código, y semanas o meses, después un funcionario del DANE viene a verificar la información que fue suministrada electronicamente y va a pedir el código y a la misma persona que llenó el formulario en línea, parece un proceso bastante complicado y oneroso.

Por qué no simplemente creerle a la gente lo que está diligenciado en línea, y solamente verificar los sitios que tienen baja densidad de respuestas en línea?

Precisamente el truco de la estadística es saber exactamente cuántas muestras hacen válido y confiable un conjunto de datos.

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Elecciones a los 40

Como toda persona que cumple 40, al principio del año, tuve un dolor de espalda, y al no quitarse con nada fui al médico.
Ella me recetó fisioterapia, terapia de masajes y una evaluación ergonómica.

Durante la primavera vino a mi oficina la experta en ergonomía, me entrevistó, tomó un montón de medidas en hizo varias recomendaciones.

Una de ellas era cambiar mi silla, yo utilizaba un “kneeling chair”, una de esas sin espaldar, donde el peso del cuerpo esta sobre las rodillas, pero fuerza al cuerpo a mejorar la postura y mantener la espalda recta.

Recomendó una silla nueva ” de las normales”, ya que mi silla causaría daño a mis rodillas y sugirió la configuración de la silla nueva, altura del sillín, ángulo del espaldar, altura de los descanzabrazos, etc. Todo muy preciso y profesional.

Igualmente fui donde la fisioterapia quien recetó una secuencia de ejercicios, y la masajista distensionó los músculos de la espalda.

Como tengo ya 40, es hora de cuidarme y tome durante el verano clases de yoga, y sigo tratando de hacer yoga tanto como encuentro oportunidad.

Se supone que todo debería estar funcionando perfecto, he seguido todas las indicaciones y digamos que tengo un mejor estilo de vida.

Desde hace dos semanas, otra vez, el dolor de espalda no se quita, masajes, pomadas, ejercicios, nada funcionaba.

Después de no dormir toda la noche por la espalda, igual, fui a trabajar … despacio.

Me senté en mi silla ergonómica perfectamente cuadrada y el dolor fue peor.
En algún momento del día, ví mi antigua silla, y decidí usarla otra vez.

Al final de un día muy ocupado, donde tuve que permanecer amarrado a m escritorio todo el día,  me levante de mi antigua silla, y descubrí que ya no tenía dolor de espalda.

Al final tuve que elegir entre dañar mis rodillas o el dolor de espalda, y ganó la espalda.