Las realidades del Proceso de Paz en Colombia.

Ahora que Colombia inicia formalmente un proceso de Paz, firmado por el Gobierno y las FARC, digámonos algunas de las verdades que el pueblo Colombiano va a tener que empezar a aceptar para hacer parte de este proceso.

En lineas similares al sitio Dejemos de Matarnos y el video de la historiadora Diana Uribe, estamos en una oportunidad histórica de hacer la Paz en Colombia; aprendiendo lecciones de procesos pasados en Rwanda, Sur Afríca, e Irlanda del Norte, y si somos exitosos, nuestra experiencia ayudará a futuros procesos de Paz.

La lógica es buena, y el discurso es convincente, pero soy esceptico al Proceso de Paz.

Como Colombiano que ha vivido los últimos 15 años fuera del país, puedo ver los toros desde la barrera y actualmente comparar la experiencia de vivir en un País en Paz como Canadá, y uno en conflicto como Colombia, y me doy cuenta de los grandes retos que los Colombianos necesitamos superar para efectivamente vivir en Paz para que el acuerdo no quede en letra muerta, como tantas de nuestras leyes.

En un post-conflicto no hay ganadores ni perdedores, no se puede pensar que hemos derrotado a un enemigo. Al antiguo enemigo, lo perdonamos y aceptamos como igual, de la misma forma que esperamos que el enemigo nos respete y todos convivamos bajo el marco de la ley.

Todos los muertos son iguales, no hay mas importantes o mas dolorosos, somos Colombianos que nos hemos matado mutuamente los últimos 50 años, y ese es el primer gran reto, simplemente dejar de matarnos.

Pero no solamente dejar de matarnos como Militares y Guerrilleros en el macabro marcador del partido de la guerra que se vé cada noche en los noticieros. Es dejar de matarnos por una cerrada del carro, por una pelea de borrachos en un bar, por el marcador de un partido de fútbol, como diría Profesor Antanas Mockus “La Vida es Sagrada”.

El gran reto del Proceso de Paz, aparte de las logistica de la desmovilización y entrega de armas (que solamente es el principio), es absorber en la vida civil a todos los desmovilizados de la guerrilla, dentro de la sociedad Colombiana.

Implica aceptar que alguien que fue guerrillero es ahora otro ciudadano igual a mi, con los mismos derechos y deberes.

Implica que los antiguos guerrilleros, ahora pueden vivir al lado de mi casa, en mi barrio, hacer mercado donde yo hago mercado, tomar el mismo bus, jugar en la misma cancha de futbol donde mis hijos juegan.

Implica que los hijos de los guerrilleros vayan al mismo colegio que nuestros hijos.

Implica que un antiguo guerillero, seguramente subsidiado por el gobierno, puede ir a la misma universidad que mis hijos, donde yo he tenido que ahorrar para la matricula durante años.

Implica que un desmovilizado de la guerrilla pueda poner en su hoja de vida que fue guerrillero, e implica que alguien le dé un empleo digno para sostener a su familia.

Cuando hayamos aceptado todas estas realidades (y muchas otras), pensado en ellas, para hacerlas realidad, sin remordimientos ni venganza, Colombia estará en Paz.

Depende de todos los Colombianos, todos Nosotros, Ciudadanos, Gobierno, Militares, y Guerrilleros, el éxito de este proceso, la responsabilidad es nuestra y de nadie mas, y debemos afrontar las consecuencias de dicho Proceso de Paz.

P.S: El proceso todavia tiene reversa, los Acuerdos de la Habana van a ser sometidos a una consulta popular, si el pueblo Colombiano se organiza y vota por el si, pues el proceso tienen una aprobación popular, y no hay problema. Pero si vota por el no, se cancela lo de la Habana y a Santos le cuesta el puesto.

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9 de Abril, Día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas

Por medio del Capítulo IX de la Ley 1448 de 2011 se menciona la conmemoración del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas  (Artículo 142). Notifíquese, Comuníquese, Publíquese, y Cumplase.

Listo, ya con esto el estado Colombiano conmemora a las 6 millones de victimas de la guerra fratricida de los últimos 50 años.

Desafortunadamente no hay ni siquiera una unidad nacional acerca de quienes son las víctimas y quienes los victimarios.

Es la conmemoración a las víctimas de una violencia diaria, vacua, anónima, sin cara ni ideología, simplemente existe y cobra víctimas que son cortadas con moto-sierras y arrojadas al río.

La violencia política de los 50, tenía motivaciones partidarias, Liberales contra Conservadores; después durante los 60 vino el nacimiento de los movimientos guerrilleros (Farc, ELN, M-19,etc) inspirados en la Revolución Cubana, patrocinados por el Bloque Soviético.

Posteriormente en los 70 el Narcotráfico genera diversos carteles que controlaban distintas regiones geográficas para posicionarse dentro del mercado interno y controlar las rutas de abastecimiento de insumos del sur (Bolivia, Ecuador, Perú) y las rutas de exportación del producto terminado hacia los consumidores de Norteamérica.

Como respuesta al Narcotráfico y a la Guerrilla, en los 80 las clases dirigentes, en algunos casos con soporte del Estado, crean grupos Paramilitares, y después de una supuesta desmovilización al inicio del 2000 degeneran en las BACRIM, Bandas Criminales Emergentes.

Durante los 90, e indirectamente amparados por un fallido proceso de paz; la guerra frontal del Estado a Pablo Escobar (Cartel de Medellin) y la persecución al Cartel del Valle; las FARC se consolidan como el mayor productor y exportador de drogas en Colombia.

Actualmente, el gobierno de Santos soborna al país con un incierto proceso de Paz y establece la ley de reparación de víctimas, y las conmemora y las recuerda en un país amnésico que ya olvidó el origen de estos 6 millones de muertos.

Aquí en Canadá, la Embajada  se limitó hace unos meses a circular un correo electrónico invitando al envío de ponencias que serían incluidas en algún tipo de informe. No creo que hayan habido muchas inscripciones, debido a que un buen número de Colombianos esta en Canadá en calidad de refugio, precisamente huyendo bien sea de la violencia Estatal o de algún grupo al margen de la ley, y lo último que quieren es ser identificados.

Esta fecha, debería ser una pausa importante de reflexión para los ciudadanos, de todas las edades y orígenes, para recordar a nuestros muertos. Sin embargo queda en resoluciones, decretos, edictos, discursos, editoriales de periódicos y una que otra actividad marginal.

No es obligatorio para Colegios ni Universidades estudiar, conmemorar ni reflexionar acerca de la violencia que ha consumido las dos generaciones anteriores.

Contrastemos el recuerdo y conmemoración de nuestros 6 millones de victimas anónimas, con las conmemoraciones recordando a los 6 millones de Judíos asesinados durante la II Guerra Mundial a manos de la Alemania Nazista de Hitler.

Durante el Yom Ha Shoah, las banderas del Estado de Israel se pliegan a media asta. Hay discursos y eventos solemnes para recordar a las victimas en colegios y universidades, se suspenden todas las actividades de entretenimiento, la televisión y radio se dedican a documentales y conciertos, muchos creyentes Judios encienden velas y rezan el Kaddish; y tal vez la actividad mas imponente, a las 10 de la mañana, suenan las sirenas antiaéreas, el tráfico se paraliza, los conductores se bajan de sus vehículos, todas las actividades se suspenden, y el país entero se paraliza durante 2 minutos en silencio.

La civilidad de un país puede ser medida en la solemnidad con que se conmemora a sus muertos.