La ciencia de preparar un buen café.

Siendo Colombiano, y sobre todo vivendo en el exterior, preparar un buen café se convierte en parte del orgullo nacional. No debe ser permitido maltratar el primer producto (legal) de exportación de Colombia, preparando un café de manera mediocre.

Y haciendo algo de cuentas, es un poco mas complicado que simplemente una cucharada de café por taza.

Empecemos por la definición de una taza. Una taza de café no son 250ml. En Canadá, a pesar de ser un país métrico, todavia se usa profusamente el sistema británico / europeo, por lo tanto todo está en Onzas. Otra diferencia, en latinoamérica, la porción para una taza de café tiende a ser pequeña, 175 ml, pero en norteamérica, todo tiende a ser grande (muchas veces exagerado), incluidas las porciones para las tazas de café, que son de 8 oz. (236 ml.) o más (incluyendo vulgaridades como el Trenta de Starbucks que son 31 oz. = 916 ml.).

Ahora, afortunadamente, la Federación Nacional de Cafeteros, tiene esto en cuenta en sus recetas para la preparación correcta del café (link).  Esto quiere decir, que para preparar dos tazas de café (16 oz.) son recomendados 30 gr. de café.  A no ser que se tenga una gramera a mano, hay que pensar cuantas cucharadas son 30 gr.

El café tiene una densidad de 0.433 g/ml. (link)

Asumiendo una cucharada de 20 ml.; se necesitarían 3.5 cucharadas para las dos tazas de café.

Entonces, para preparar una correcta taza de café en una prensa francesa de dos tazas:

  • Se vierten tres y media cucharadas de café molido.
  • Se vierte lentamente agua a punto de ebullición (recordemos que la temperatura de ebullición cambia según la altura del nivel del mar).  La correcta temperatura del agua extrae los aceites y el sabor del grano molido para poder disfrutar todos los sabores y aromas de un buen café.
  • Revolver suavemente para que todo el café se humedezca.
  • Dejar reposar de 4 a 6 minutos.
  • Bajar el émbolo.

Et Voilá!  Enjoy!

Paciencia …

Estoy como Plaza Sesamo, la palabra del dia, o mas bien, de la semana es: Paciencia.

Paciencia santa, de los 33 mineros atrapados en la mina en Chile.  Paciencia por los primeros 17 dias tras el derrumbe de la mina.  Y esta paciencia tiene dos caras:  una, la de los mineros atrapados en el interior de la mina que por 17 dias no sabían si iba a haber un contacto con el mundo exterior, si los estaban buscando, si los iban a rescatar; la otra cara es la de las familias en la superficie, 17 dias de angustia de no saber si los mineros estaban vivos o no. 

Paciencia cuando se sabe que los mineros estan vivos, y empieza el laborioso y titánico esferzo de taladrar casi 800 metros de roca para rescatarlos, pero este rescate puede tardar meses.

Paciencia, por 63 dias para taladrar una via de escape, haciendolo rápido, ya que se quiere que el rescate sea lo mas pronto posible, haciendolo despacio, con cuidado, para no causar mas derrumbes y agravar aún mas la situación, ya de por si, los mineros estan sentados en las piernas de los Dioses, por haber sobrevivido el derrumbe inicial, no se puede tentar a la suerte y al destino con un error.

Paciencia por que ya una vez logrado el túnel, tienen que ser sacados a la superficie, uno por uno, en un viaje que toma 15 minutos.  Tomó algo menos de 24 horas para sacar a todos los 33 mineros atrapados.

 Coincidencialmente, ese mismo dia en que se terminó de rescatar a los mineros, tuve la oportunidad de ver una maravillosa película, que ejemplifica la paciencia, “Le Scaphandre et le Papillon” (The Diving Bell and the Butterfly), película Francesa dirigida por Julian Schnbabel; narra la historia de Jean-Dominique Bauby, editor de la revista Elle, con el mundo a sus pies’; cuando sufre un derrame cerebral que lo deja totalmente paralizado, excepto su ojo izquierdo, pero con sus funciones cerebrales intactas.  Dado que su único medio de comunicación es mediante el parpadeo, desarrolla un sistema binario de si / no., y mediante un alfabeto ordenado por frequencia de uso de cada letra, decide continuar con un contrato que tenía con una editorial para escribir un libro, letra a letra.

Dos lecciones en paciencia que debemos admirar y aprender para este mundo inmediato, non-stop, 24×7, y de satisfacciones inmediatas; y como diría Dexter Morgan, si quiere probar los límites de la naturaleza humana (en paciencia), interpongase cualquier mañana entre una persona y su latte (espresso en mi caso).

OM.