La vida debería ser al revés

Se deberia empezar muriendo y asi ese trauma quedaría superado.
Luego te despiertas en una Residencia mejorando dia a dia.
Después te echan de la Residencia porque estas bien y lo primero que haces es cobrar tu pension.
Luego, en tu primer dia de trabajo te dan un reloj de oro.
Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.
Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo, no tienes problemas graves y te preparas para empezar a estudiar.
Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningun tipo de obligacion, hasta que seas bebé.
Y los ultimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefaccion central, room service, etc. Etc.
Y al final… ¡Abandonas este mundo en un orgasmo!

Aparentemente el autor es Joaquin Lavado “Quino”, caricaturista Argentino, autor de Mafalda.

Yo no podría estar mas de acuerdo.

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Los Skinheads pacíficos de Bogotá

Ahora la farsa es total en Bogotá.

A raiz del asesinato por parte de una pandilla de cabezas rapadas durante el pasado fin de semana de un joven rockero en la zona rosa; los grupos neo-nazis Bogotanos estan declarando su total pacifismo diciendo que la violencia contra las minorias (judios, negros, y homosexuales) que ellos desprecian no está dentro de su ideología.

Es triste ver como el despliege que los medios de comunicación da eco a su verborrea incongruente nazi, donde promulgan que son pacíficos, cuando todo su aspecto denota violencia e intimidación, usan botas militares y los símbolos que exhiben en su chaquetas fueron usados por el Tercer Reich en la alemania Nazi.

Es triste ver como el gobierno capitalino a través de su secretaria de gobierno firma ¨pactos de convivencia¨ entre grupos neo-nazis y homosexuales como una presunta garantia de no agresión.

Es triste ver como en este caso los asesinos se refugian en la idea que son niños de 17 años, y que por tan solo 15 minutos, ya que el asesinato fue a las 23:45, no pueden ser juzgados como adultos.

Llamese como se hagan llamar, no se puede ser tolerante con estos grupos, y deben ser simplemente tratados como lo que son, una pandilla de criminales, refugiados en una ideologia que promulga la violencia y la intolerancia.

Los pasos perdidos del Profesor Moncayo

El profesor Gustavo Moncayo caminó desde Sandoná en Nariño hasta Bogotá en un peregrinaje de algo mas de mil kilómetros, recolectando firmas para solicitar ante el Presidente Alvaro Uribe la liberación de su hijo Pablo Emilio Moncayo, Cabo del Ejercito secuestrado por las FARC desde 1997.

El catalizador que centró la atención nacional sobre su viaje, fue el asesinato por parte de las FARC de los 11 diputados de la asamblea departamental del Valle del Cauca quienes fueron secuestrados por las FARC en el 2002.

A su llegada a Bogotá, miles de personas salieron a las calles para acompañarlo hasta la Plaza de Bolivar, los medios de comunicación cubrieron paso a paso su camino, y el Presidente Uribe accedió a un encuentro con él en la Plaza de Bolivar.

Y es aqui, ante la oportunidad dorada de tener la atención del Presidente para su causa, que el Profesor Moncayo dilapida toda la atención centrada sobre su causa, increpandole al Presidente su responsabilidad sobre el secuestro de su hijo, y argumentando que la instransigencia del Presidente Uribe para lograr un acuerdo humanitario para la liberación de los secuestrados por las FARC, es debido a que las FARC asesinarón a su padre en 1983 durante un intento de secuestro.

Por que el Profesor Moncayo le exige al gobierno por la liberación de su hijo, y no a las FARC por su secuestro?

El Persidente Uribe, no era presidente cuando las FARC secuestraron al hijo del Profesor Moncayo. Las FARC manipularon y desperdiciaron el gran esfuerzo fallido de las negociaciones de paz con el gobierno Pastrana, y se reafirmaron como un grupo Narcoterrorista, que trata a los secuestrados como mercancia, para financiarse. El gobierno de Alvaro Uribe ha hecho multiples propuestas, avaladas por la comunidad internacional de despejar territorios para iniciar un proceso de paz con las FARC, las cuales nunca son suficientes para el grupo terrorista.

Despues del encuentro con Uribe, la atención por causa del Profesor Moncayo ha ido bajando, y el Profesor hizo un úlitmo camino, no a Sandoná, sino al Aeropuerto El Dorado, para viajar a Francia para continuar con su mensaje.

Personalmente creo que el mensaje del Profesor Moncayo, ahora no siendo solo por su hijo sino por todos los secuestrados del país, caera en oidos sordos, pues el único interes Francés en Colombia sobre sus secuestrados tiene nombre propio, Ingrid Betancourt, de resto, a los Franceses poco o nada les importa la situación de los otros cientos de secuestrados por la guerrilla de las FARC.

Y la causa del Profesor Moncayo, como muchas otras de nuestro tropical y amnésico país, caera al olvido, y los pasos de su peregrinaje de mil kilómetros se habrán perdido.

Juan Valdez vs. Starbucks


Bueno, por fin un tema light para el blog ..

Hoy leí la noticia de que la Fedración Nacional de Cafeteros, firmó un contrato con Coca-Cola para comercializar el café Juan Valdez en máquinas dispensadoras, inicialmente en Estados Unidos. Horror!
Aparentemente la Federación ya ha hecho el experimento antes en Japón con realtivo éxito, donde en un contrato con Coca-Cola y Mitsubishi, han comercializado el café colombiano en una bebida caliente. No sé como es la distribución, si en maquinas dispensadoras o en latas, pero igual demerita el principal atributo del café colombiano en el exterior, la calidad.
Dicen que esta movida es el paso inicial para tomar a la competencia, cuyo objetivo es Starbucks, el gigante de Seatle. Sin embargo, hay un punto bien diferente, Starbucks no vende sus cafés en máquinas, existen productos embotellados en almacenes, pero su fuerte son los cafés, al estilo de Juan Valdez, que pululan alrrededor de los edificios de oficinas del centro, no mas decir que aqui en Ottawa, alrrededor del edificio donde trabajo tengo 5 en un radio no superior a 5 cuadras.
Le deseo la mejor de las suertes a Juan Valdez, porque se lo merece, y creanme que si abren aqui en Ottawa, trataré de ser adicto a sus productos, pero no voy a comprar un café Juan Valdez, por mas colombiano que sea, de una máquina de Coca-Cola.
Prefiero ir a un Starbucks, hablar con los chicos y chicas “Baristas”, pedir la crema de leche batida, con syrup de chocolate, encima de mi Decaf Venti Mocha, como todas las mañanas de fin de semana cuando estoy trabajando.

El Hombre del Carrito

Saludos a todos, despues de los típicos dos meses de inactividad en el Blog, esta vez no por pereza, sino por paternidad, ya que Lauren-Sophie decidió aterrizar el pasado 16 de Junio, me permito reproducir la última columna de Daniel Samper públicado en el periódico El Tiempo de hoy.

Me parecio genial, y devela mi eterna observación sobre las grandes diferencias sociales que existen en Colombia hoy por hoy. Disfruten.

El hombre del carrito
Daniel Samper Pizano. Columnista de EL TIEMPO.

Una historia verídica que es ejemplo de insolidaridad social.

El hombre del carrito se llama Danilo Murillo Moreno. Es satandereano, tiene mujer, dos hijos y 40 años. La inseguridad y la pobreza lo expulsaron del campo y llegó a Bogotá hace cuatro años. Siguiendo el consejo de un amigo, comprometió sus ahorros en la compra de un carrito de golosinas, una especie de cajón con ruedas del que depende la subsistencia de su familia.

Danilo es personaje conocido en la calle 92, una elegante zona de Bogotá. Los niños del barrio le compran dulces, los mayores piden tinto y no falta el celador o el obrero a quien Danilo le fía cigarrillos al menudeo. Él y los suyos viven en un sector mucho menos grato, una lejana barriada llamada San Joaquín, en el sur de la ciudad.

Hasta hace un tiempo, Danilo realizaba una larga travesía cotidiana con el carrito. Todas las noches lo empujaba hasta la calle 72 con carrera 14, donde le guardaban el carrito, y todas las mañanas volvía con él, a veces bajo la lluvia, hasta la 92. En la caminata perdía casi tres horas. Cierto día, una señora del rico vecindario se enteró de que cada mes Danilo caminaba con sus corotos un trayecto equivalente a la carretera Bogotá-Ibagué, y, conmovida, alojó el carrito en su edificio. Ese día cambió la vida para Danilo. Se ahorró aguaceros, evitó mayores desgastes al carrito y pudo trabajar más tiempo y mejorar sus ingresos, apenas superiores al salario mínimo.

Pero, como no hay felicidad duradera, a los pocos años la señora cambió de casa y, desaparecida la madrina, el hombre tuvo que buscar nuevo refugio para su carrito. Fue entonces cuando entró en juego un amigo mío que vive en el sector y, enterado de la historia, le ofreció en su edificio una plaza de parqueadero que él no utiliza. Mi amigo, lamentablemente, no había aprendido que, en general, a los ricos no les gustan los pobres, salvo que estén a su servicio. Así, cuando Danilo llevó el carrito, le negaron la entrada.

Ahí empezó el calvario. Asesorado por un prestigioso y solidario abogado, mi amigo exigió explicaciones a la administración. Le dijeron que el garaje no tenía como fin alojar carritos de dulces. Mi amigo opinó que tampoco debería alojar los trastos viejos -sofás, alfombras, bicicletas desinfladas– que veía en el lugar. Luego adujeron “razones de seguridad”, como si fueran las Torres Gemelas. Mi amigo respondió que Danilo entregaría el carrito al portero y aceptaba todas las revisiones que quisieran practicarle. Después fue el intonso argumento del “si todos…”: si todos los carritos parquearan en los garajes, no cabrían los automóviles. Claro: y si todos los chinos saltaran al mismo tiempo en una playa, provocarían un maremoto en el océano Pacífico.

Al final, una vecina le confesó la verdad: la presencia del carrito podía desvalorizar el edificio. Pero, caritativa, la dama ofreció rezar para que Cristo velara por la familia de Danilo. Mi amigo le contesto que si Cristo se presentara en su edificio, no se parecería a ninguno de sus inquilinos sino al hombre del carrito, y también lo echarían a patadas.

El abogado asegura que un juez les reconocerá la razón, por tratarse de una limitación ilegal y abusiva de la propiedad. Pero Danilo y los suyos no podían durar en vilo todo el tiempo que tarda un juicio.

A estas horas, el hombre del carrito debe decidir si vuelve a caminar siete kilómetros diarios o si paga en la zona un alquiler nocturno que menguará sus escasos ingresos. Y yo medito sobre el país en que vivimos, donde los ricos se dicen solidarios hasta el momento en que los pobres se convierten en un problema concreto. Entonces los mandan a la mierda. Con todo y carrito.

Bogotá Vulgari

Pues paerce que Bulgari, los famosos diseñadores de joyas de marca italiana, van a abir un almacen directo en Bogotá.
No son los únicos, pues en Colombia ya existen otras tiendas de marcas como Hugo Boss, Calvin Klein, Versace, Lacroix, Dior, y la lista es larga.

A que se debe este fabuloso clima económico que propicia la venta de artículos de lujo, en un país donde el hambre y la misera se ven común y corriente?

De donde sale el imparable flujo de dólares, que incluso el Banco de la República no puede abosrber, bajando los precios del dólar a minimos históricos creando la falsa ilusión de una economía pujante, pero abriendo aún mas la brecha entre ricos y pobres?

La mezcla es mortal, cuando se juntan dólares de dudosa procedencia junto con las ganas de mostrar que tienen en especial algunos sectores Bogotanos, donde a la gente se le califica segun los productos que pueden comprar o mejor aparentar, no importa si se están muriendo de hambre en la casa.

Algunas de estas tiendas de marca, deben servir para blanquear las inmensas fortunas de los narcotráficantes, ya que no creo que esperen ser rentables, poca gente tiene 5’000,000 para comprar un vestido, en un país donde el salario mínimo son 450,000. O relojes de diamantes de 55’000,000 o carros de 150,000,000, o sudaderas de 3’000,000 …

Hay tanto dinero derrochado en Bogotá que en los sectores con la gente “linda”, con sus camionetas, guardaespaldas, y marcas exclusivas, que es vulgar.