Riggs

Nos encontramos a esta perrita vagando por el barrio un domingo por la mañana.

Es una perrita Rottweiler hermosa y obediente.  No tenia collar, pero estaba limpia y entrenada, obviamente era una perra que no llevaba mucho tiempo en la calle.

Ella estaba buscando su casa, trataba de entrar a los patios de las casas, todos la corrían, hasta que entró a nuestro patio.

Estaba haciendo mucho calor, mas de 30C, nuestro patio da algo de sombra, y le ofrecimos agua.  Nuestra vecina nos regaló algo de comida.  Amigos nos prestaron un collar, y galletas.

Dimos una caminata sin la perra, ya que no teníamos un collar, para ver si alguien la estaba buscando o si veíamos algun aviso pegado en algun lado, pero nada.

La dejamos todo el dia en el patio, ya que teniamos que salir, al llegar, ya casi de noche, con el collar prestado, la saqué a pasear.  Todos admiraban la perrita, y hasta me preguntaban si era mia, a lo que respondía que no, y les contaba la historia, y les preguntaba si la conocían o si sabrian de donde sería.  Desoues con un muchacho dueño de un perro boxer, nos dedicamos a tocar puertas en el barrio, en varias casas donde nos habían dicho que podrian estar los dueños de la perrita, pero hasta las 10 de la noche, nada.

Por la noche llamé a la ciudad, para reportar el hallazgo de la perrita y solicitar que el servicio de control de animales, viniera a verificar si la perrita tenia un chip de identificación implantado, el cual nos podría dar información acerca de la perrita y sus dueños.

Al otro dia, muy temprano a las 6, la saqué a pasear, y dí una vuelta larga, buscando avisos, y he aqui la simpática coincidencia, voy caminando por la calle, cuando del otro lado, un muchacho, que está a punto de agarrar el bus, se queda mirando a la perrita, le pregunto, y el dice, que la conoce, que el tiene que ir a trabajar, pero que vaya a una casa, donde están los dueños.

Gracias a las indicaciones, llegué a la casa, y los vecinos salieron, diciendo que conocían a la perrita, llamada Riggs, y que llamarían a la dueña, para que abriera la puerta.  Una señora, muy dormida, pero muy feliz reconoció inmediatamente a Riggs, y muy agradecida, me hizo toda clase de preguntas, y yo le conté toda la historia.

Resulta que ella no es la dueña de la perrita, pero la cuida rutinariamente, la dueña es una militar canadiense en Petawawa, quien la deja cuando no la puede cuidar.  Intercambiamos nombres y teléfonos.

Riggs, mientras tanto, entró a la casa sin decir adios 🙂

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